El obispo de Bilbao y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, ha sido el primer español en participar en el aula sinodal. Lo hizo ayer martes, en la sesión de la mañana, con un breve esquema en el que habló de la importancia de la homilía. Monseñor Blázquez dijo que lo primero que el sacerdote tiene que preguntarse antes de la homilía es: ¿Qué dicen las lecturas de hoy a los que escuchan la Palabra? ¿Qué me dice a mí personalmente la Palabra de Dios? y ¿Qué deseo comunicar a quienes predico? Es fundamental que el sacerdote sea interpelado por la Palabra de Dios y, después, hable para iluminar la vida de las personas, sus esperanzas, sus necesidades, sus gozos y sus alegrías. El predicador debe facilitar el puente entre la celebración y la vida. Se trata de ayudar a interpretar la historia personal a la luz de la Resurreción de Jesús. Monseñor Blázquez dijo: “Aunque la homilía no es catequesis, sin embargo, debe llevar un punto doctrinal”. Una breve intervención en un Sínodo que promete ser importante a la luz de cuánto se esta hablando.

El obispo de Bilbao y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, ha sido
el primer español en participar en el aula sinodal. Lo hizo ayer martes, en la sesión de la mañana, con
un breve esquema en el que habló de la importancia de la homilía. Monseñor Blázquez dijo que lo
primero que el sacerdote tiene que preguntarse antes de la homilía es: ¿Qué dicen las lecturas de hoy
a los que escuchan la Palabra? ¿Qué me dice a mí personalmente la Palabra de Dios? y ¿Qué deseo
comunicar a quienes predico? Es fundamental que el sacerdote sea interpelado por la Palabra de Dios
Revista VIDA RELIGIOSA
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