Editorial


     LA SOLUCION DEL PROBLEMA  ,     2009-12-04 14:40:36

Marcos vive en la calle. Maneja las artes del engaño y la sospecha. No nació sin techo, pero con algo más de 35 años su presente y futuro no pasa por tenerlo.


Marcos suele interrogar a quién por su lado pasa. Algo así como el joven Bartimeo. Te saluda, se queda mirando y, si cabe, pide un cigarrillo... No pide recuperar la vista. Al menos, no abiertamente.


Es listo. Sabe que su presencia en la calle afea el ritmo de una ciudad que se viste de "compras" en este tiempo desenfrenado que es el prenavideño y que, nosotros, sabemos, es de espera, de gozo y silencio. Las autoridades quieren quitarlo de en medio. Ofrecen soluciones temporales y radicales, no sea que el frío hiele sus huesos y enturbie las noticias... Pero Marcos, no quiere horarios, ni albergues. Marcos no quiere vida comunitaria forzada, ni soluciones de problemas. Quiere ser él y con su actitud hace que algunos nos sonrojemos. Nos recuerda que estamos más en la vía pragmática que en la de la promesa; más en la solución de problemas que en la confianza; más en la gestión que en la bienaventuranza.


Marcos me ve entrar y salir de mi casa. Dudo que vea mis preguntas interiores y mis disquisiciones exteriores sobre reorganización. Cómo se va a notar que gente tan organizada como los consagrados estemos en plena reorganización. No damos, en absoluto, sensación de mudanza o provisionalidad. Y uno no sabe si esto es bueno.


A Marcos lo reorganizan cada temporada. Le gusta el barrio y, de momento, no se va de él. No se exige mucho en la convivencia y va haciendo sus conquistas de rincones de sueño y despensa de alimentos en los contenedores de los supermercados cercanos. La navidad pasada la vivió en los bajos de una parroquia... Ahora ya no puede ser, porque ésta colocó unas verjas... y solucionó el problema. Se "reorganizó". Así, estos días, pasa su "adviento" en un cajero. La crisis está ayudándolo porque las entradas han disminuido y se mantiene el calor.


Este tramo de esperanza que es el Adviento hacia la Navidad, no sé en qué parada nos encuentra. En qué punto de reorganización personal y comunitaria. No deja de cuestionarnos que los asuntos que más silencio y paz necesitan, solemos envolverlos con ruido y nervios. El final del trimestre es agotador en añadidos a la misión... Y, sin embargo, Dios viene.


Ante la Navidad caben muchas actitudes. No pocas cosas nos invitan a dejarnos llevar, gestionar las "fiestas" y cubrirnos de felicidad de contexto. Pero también cabe cuidar la visión, recuperar el silencio, abrazar la mudanza (interior y exterior) y descubrir, cuántos como Marcos viven con nosotros o en nosotros. La Navidad, para los consagrados es dejarnos reorganizar por el Espíritu, aunque nunca podamos cantar: ¡se solucionó el problema!


¡Muchas felicidades!


 


Luis A. Gonzalo Díez


Director


 


 

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Un demonio anda suelto

(Luis Alberto Gonzalo-Díez, cmf) Estaba yo elaborando un glosario de los “demonios” de los consagrados. Aquéllos que no acaban de dejarnos disfrutar del don recibido. Ésos que todos conocimos o conocemos… Alguna semana os lo ofreceré. Decía que estaba con nuestros demonios cuando me llamó Mateo… En mi glosario me faltaban definiciones correctas de algunas inhibiciones, silencios y pecados… El bueno de Mateo, con su petición de auxilio, me ayudó a entender de qué debía escribir…


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